ECONOMÍA EN TENSIÓN: MILEI APUESTA TODO AL AJUSTE MIENTRAS CRECEN LAS INTERNAS EN SU GABINETE

Con señales de desaceleración inflacionaria y promesas de recuperación, el Gobierno enfrenta disputas de poder, desgaste político y una creciente presión social que amenaza con complicar su hoja de ruta económica.

A poco más de dos años y medio de haber asumido la presidencia, Javier Milei atraviesa uno de los momentos más complejos de su gestión. Mientras la Casa Rosada exhibe algunos indicadores económicos que muestran estabilización y una baja de la inflación respecto de los niveles récord heredados, las tensiones internas dentro del gabinete comenzaron a exponer fisuras en el corazón del oficialismo.
El principal activo político del Gobierno continúa siendo la economía. El equipo encabezado por Luis Caputo sostiene que el ajuste fiscal permitió alcanzar superávit, fortalecer reservas y recuperar previsibilidad en variables macroeconómicas que durante años estuvieron fuera de control. Desde el oficialismo aseguran que la inflación mantiene una tendencia descendente y que el crecimiento económico comenzaría a consolidarse durante el segundo semestre.
Sin embargo, detrás de los números que celebra el Gobierno aparece otra realidad: caída del consumo, pérdida de poder adquisitivo, dificultades para el mercado interno y un malestar social que continúa sintiéndose en amplios sectores de la población. Diversos analistas advierten que la mejora macroeconómica todavía no logra traducirse de manera contundente en la vida cotidiana de millones de argentinos.
En paralelo, la interna libertaria dejó de ser un rumor para convertirse en un problema político visible. Las diferencias entre funcionarios, los cruces dentro del gabinete y las disputas por espacios de poder generaron preocupación en la conducción presidencial.
Durante las últimas reuniones en Casa Rosada, Milei buscó mostrar unidad y transmitir control de la situación, aunque distintas versiones coinciden en que las tensiones siguen latentes.

Las fricciones también alcanzan al círculo más cercano del Presidente. La influencia de Karina Milei, el peso estratégico de Santiago Caputo y las diferencias entre distintos sectores de La Libertad Avanza alimentan una disputa silenciosa por el control político del oficialismo.

A esto se suma el enfrentamiento cada vez más evidente con Victoria Villarruel, una relación que atraviesa uno de sus momentos más fríos desde el inicio del mandato y que refleja la fragmentación interna que vive el espacio gobernante.
Mientras tanto, la oposición observa el escenario con atención. Sectores del peronismo trabajan en posibles acuerdos para capitalizar el desgaste oficialista de cara al ciclo electoral de 2027, apostando a que el descontento social termine erosionando el respaldo que Milei aún conserva.
La gran incógnita sigue siendo la misma, si la economía logrará mejorar antes de que las tensiones políticas y el cansancio social pasen factura. En la Casa Rosada creen que los resultados terminarán imponiéndose sobre las disputas internas. Pero en un país atravesado por años de crisis, inflación y pérdida de ingresos, el margen de paciencia parece cada vez más estrecho.

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