
En 1973, Argentina vivió el retorno del peronismo al poder tras 18 años de proscripción y exilió de Juan Domingo Perón, marcado por la fórmula “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. Héctor Cámpora asumió en mayo, pero renunció en julio para permitir la candidatura y el tercer triunfo presidencial de Juan Domingo Perón en septiembre, en un año de alta violencia política.
En las elecciones del 11 de Marzo de 1973, El Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), con Héctor Cámpora como candidato, ganó las elecciones con casi el 50% de los votos.
La asunción de Cámpora se da el 25 de mayo, Héctor Cámpora asumió la presidencia, marcando el fin de la dictadura de la “Revolución Argentina”.
El 6 de junio se firmó un acuerdo entre el gobierno, la CGT (sindicatos) y la CGE (empresarios) para congelar precios y salarios, buscando estabilizar la economía. Este acuerdo tripartito, impulsado por Juan Domingo Perón, se estableció durante la breve presidencia de Héctor Cámpora como un instrumento central de la política económica del gobierno peronista.
El regreso definitivo de Juan Domingo Perón al país estuvo marcado por un violento enfrentamiento armado entre sectores de izquierda y derecha del peronismo en Ezeiza, lo que provocó numerosas muertes y la no llegada de Perón al escenario principal. Ante la tensión interna, Cámpora renunció el 13 de julio. Se convocaron nuevas elecciones. El 23 de septiembre, Juan Domingo Perón, con su esposa María Estela Martínez de Perón como vicepresidenta, ganó las elecciones con más del 60% de los votos y asumió su tercer mandato el 12 de octubre.
El año estuvo caracterizado por la inestabilidad política, con una fuerte disputa entre las organizaciones armadas de izquierda (como Montoneros) y la derecha peronista, marcando el inicio de la Triple A.
La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) fue una organización parapolicial de extrema derecha que operó en Argentina entre 1973 y 1976, durante los gobiernos peronistas de Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón.
Su principal impulsor y jefe fue José López Rega, quien era Ministro de Bienestar Social y secretario privado de Perón.
Fue creada para perseguir y asesinar a militantes de izquierda, figuras de la oposición, intelectuales y sectores radicalizados del propio movimiento peronista.
Realizó atentados, secuestros y asesinatos. Se estima que fue responsable de entre 800 a 2,000 crímenes. Una de sus primeras acciones públicas fue el atentado contra el senador radical Hipólito Solari Yrigoyen en noviembre de 1973.
Estaba integrada por miembros de las fuerzas de seguridad (policías y militares), sectores de la burocracia sindical y mercenarios.
Sus acciones han sido calificadas por la justicia argentina como delitos de lesa humanidad, lo que permitió que sus crímenes no prescriban y sigan siendo investigados en la actualidad.
Durante su primer año de gobierno, Perón muere, el 1 de julio de 1974. Dando lugar a la asunción a la presidencia de María Estela Martínez de Perón (Isabelita). Su gobierno se caracterizó por la inestabilidad política, el aumento de la violencia y la creciente influencia de José López Rega.
En 1975, una grave crisis económica, caracterizada por una devaluación del 100%, liberación de precios y fuerte inflación, provocó descontento social y huelgas generales contra un gobierno peronista.
El primer paro general de la CGT contra un gobierno peronista llego el 27 de junio de 1975. Esta medida de fuerza histórica se realizó en protesta contra el plan de ajuste económico conocido como el “Rodrigazo”, implementado por el ministro Celestino Rodrigo durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón.
El paro logró la renuncia del ministro Rodrigo y de José López Rega (figura clave del gobierno), y significó el primer gran desgaste del gobierno peronista tras la muerte de Juan Domingo Perón.
Los días previos al golpe militar del 24 de marzo de 1976 en Argentina estuvieron marcados por un profundo caos económico, violencia política extrema y una sensación generalizada de vacío de poder. La sociedad vivía bajo el temor de los enfrentamientos entre grupos parapoliciales como la Triple A y organizaciones guerrilleras, mientras la inflación y la inestabilidad política debilitaban al gobierno
de María Estela Martínez de Perón.

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas perpetraron un golpe de Estado en Argentina, derrocando a la presidenta Isabel Perón e instaurando una dictadura cívico-militar autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”. Este régimen, liderado por una Junta Militar, conformada por Jorge Rafael
Videla (Ejército), Emilio Eduardo Massera (Armada) y Orlando Ramón Agosti (Fuerza Aérea), impuso el terrorismo de Estado hasta 1983, suspendiendo garantías constitucionales y persiguiendo sistemáticamente a opositores.
El Golpe se llevó adelante a las 03:10 de la mañana, las Fuerzas Armadas ocuparon radios y televisión, iniciando el control militar bajo la Junta Militar.
La Dictadura Cívico-Militar, fue un régimen caracterizado por la represión ilegal, el funcionamiento de centros clandestinos de detención, tortura, desaparición forzada de personas y la apropiación de bebés. El golpe contó con el apoyo de sectores civiles, parte de la prensa, grupos empresariales, financieros y conservadores de la Iglesia Católica. Consecuentemente se suspendieron las actividades políticas y sindicales, se disolvió el Congreso y se impuso una estricta censura.
La Conmemoración de esta fecha en argentina se lleva adelante cada año como el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, con el fin de recordar el golpe y honrar a las víctimas, víctimas que hasta la fecha son motivo de polémicas políticas y sociales, debido a una falta de conocimiento real en lo que refiere al número de desaparecidos, para algunos sectores ese numero ronda en 30 mil desaparecidos, mientras que el gobierno nacional actual ha difundido material audiovisual y se a expresado en varias oportunidades, diciendo que son alrededor de 8900 los desaparecidos, aunque el número es simbólico no deja de ser un hecho aberrante. Hoy bajo el lema promovido de “Nunca mas” se recuerda y se mencionan a los crímenes de lesa humanidad.

Motivos de llamado a elecciones para el 30 de Octubre de 1983 y el debilitamiento del régimen militar
La Derrota en la Guerra de Malvinas, debido el fracaso militar en 1982 aceleró el desprestigio y el desmoronamiento de la dictadura. La Crisis económica en la que se veía sumergido el país enfrentando una inflación descontrolada, que para entonces estaba cercana al 400%, una deuda externa asfixiante, la que durante el periodo de la dictadura había crecido un 364% pasando de 9.700 millones de dólares en 1976 a 45.100 millones de dólares en 1983, habían provocado un fuerte deterioro social.
La Presión social y política, se desarrollo mediante masivas movilizaciones populares, huelgas sindicales y una constante demanda de los organismos de derechos humanos.
La Acción de la Multipartidaria, dónde los principales partidos políticos se unieron para presionar al régimen y exigir un cronograma electoral inmediato hacia la normalización constitucional, fueron motivo suficiente para que el 30 de Octubre de 1983 los argentinos vuelvan a depositar sus ilusiones en una urna mediante el sufragio. Recuperando de esta forma la democracia, que fue restaurada por el
electo presidente Raúl Alfonsín, el 10 de diciembre de ese año.
Mantener viva la memoria y conocer nuestra historia debe ser motivo suficiente para no permitir un retroceso institucional, para que la democracia, mas allá de la política, se sustente en valores éticos como la libertad, igualdad, justicia social, tolerancia y honestidad. Que los derechos establecidos en la constitución Nacional, no sean avasallados por modelos de libertades enmascarados en la figura de democracia, y que la justicia social se desarrolle debidamente.
NOTA: LEB




