Nació en La Plata un 8 de octubre de 1981. Analista en Administración de Empresas, diplomada en Macroeconomía y Comercio Internacional, escritora y directora de contenido de Periodismo Imparcial, hizo de la comunicación y la investigación herramientas para buscar respuestas,
defender derechos y dar voz a quienes muchas veces no son escuchados.

LA PLATA — Hay cumpleaños que son simplemente una fecha en el calendario y otros que permiten mirar hacia atrás para comprender un camino. Este 8 de octubre, al cumplir 45 años, Lucilia, celebra una vida atravesada por el conocimiento, la escritura, la investigación, la comunicación y una profunda vocación por la defensa de los más vulnerables.
Sin embargo, su recorrido profesional fue mucho más allá de los títulos académicos, encontró en la comunicación una forma de participar activamente de la realidad. Una comunicadora sin banderas partidarias
Se define por una premisa que atraviesa su manera de comunicar, no casarse con nadie.
Su compromiso está puesto en la información, la investigación y en la posibilidad de cuestionar aquello que considera injusto, independientemente de quién esté detrás de una decisión o de una estructura de poder.
Desde esa perspectiva, en su trabajo, busca mantenerse sin bandera política partidaria, como así tampoco mezclarse con los que son llamados ensobrados, como tantas veces la han querido manchar, procurando que la comunicación no quede subordinada a intereses políticos, personales o sectoriales. Su labor como escritora es, fue y será ad honorem, independientemente de lo que muchos opinólogos consideran.
Esa independencia también implica incomodar, y muchas veces ser cuestionada o amedrentada.
Porque comunicar no siempre significa repetir lo que otros quieren escuchar. Muchas veces significa preguntar, investigar, señalar contradicciones y poner sobre la mesa aquellas cuestiones que otros prefieren evitar.
Contra la burocracia, la corrupción y el desinterés social

En ese camino aparece otra de las características que atraviesan su trabajo, la lucha contra la burocracia que termina alejando al ciudadano de sus derechos, contra la corrupción allí donde pueda existir y contra el desinterés social frente a los problemas de quienes más necesitan ser escuchados.
No se trata solamente de señalar responsables, sino de poner el foco sobre las consecuencias que determinadas decisiones tienen sobre personas concretas.
Porque detrás de un expediente hay una familia. Detrás de una estadística hay una persona.
Detrás de una demora puede haber un derecho vulnerado.
Esa mirada es la que intenta llevar a sus investigaciones y a sus escritos.
Una experiencia personal que se transformó en compromiso.
Las enfermedades genéticas de sus hijos fueron uno de los grandes motores que la impulsaron hacia la investigación y la escritura. La necesidad de encontrar respuestas la llevó a conocer realidades complejas y a comprender la importancia de defender los derechos de quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Con el tiempo, aquella experiencia personal se convirtió también en una vocación: investigar, escribir y luchar para que las historias de quienes no tienen voz no queden perdidas en el silencio.
Escribir para recuperar identidades
Uno de los ejes más profundos de su trabajo está relacionado con las personas que fueron privadas de sus orígenes y de su identidad.
En esas historias, la escritura se convierte en una herramienta de memoria y búsqueda. Investigar para reconstruir, escribir para dejar testimonio y comunicar para que una historia pueda ser conocida.
Hay verdades que no prescriben en la memoria de quienes las buscan.
Periodismo Imparcial, parte de ese camino
Como directora de contenido de Periodismo Imparcial, medio digital, Lucilia encontró un espacio desde el cual desarrollar esa mirada sobre la realidad. El medio representa también una extensión de su concepción de la comunicación, informar, investigar, preguntar y poner en discusión aquello que necesita ser discutido.
Una tarea que, desde su perspectiva, exige independencia, compromiso y la decisión de no quedar atada a ninguna bandera partidaria.
La pasión que lleva en la sangre
Pero Lucilia también es profundamente platense, nacida en la ciudad de las diagonales, de los tilos, de las universidades…
Fanática de Estudiantes de La Plata, lleva el rojo y blanco como parte de su identidad, de su historia y de una pasión que excede cualquier resultado deportivo, pasión que comprarte con sus hijos, construyendo recuerdos.
Y junto al amor por el León está su profundo amor por Argentina, por los colores de su bandera, por su gente, por sus historias, por sus luchas y también por los desafíos que todavía tiene por delante.
45 años y una nueva página por escribir.
A los 45 años, puede mirar hacia atrás y reconocer un camino construido entre la formación profesional, las experiencias personales, la investigación, la comunicación y la literatura.
Un camino en el que la palabra dejó de ser solamente una herramienta de expresión para transformarse en una forma de compromiso.
Escribir para contar.
Investigar para conocer.
Comunicar para incomodar cuando sea necesario.
Y luchar para que los derechos de ciertos sectores no queden atrapados entre la burocracia, la indiferencia o el silencio.
En este 8 de octubre, desde quienes comparten su camino y desde quienes valoran su trabajo como comunicadora, escritora de Periodismo Imparcial, llega un mensaje especial,
¡Felices 45 años, Lucilia!
Que esta nueva etapa llegue con nuevos proyectos, nuevas historias y la fuerza necesaria para continuar haciendo aquello que elegiste como camino, comunicar sin ataduras, investigar sin miedo y escribir para que las voces que necesitan ser escuchadas encuentren un lugar.
Que nunca pierdas la pasión por tus hijos, por Estudiantes, por Argentina y por esa búsqueda permanente de verdad, identidad y justicia.
45 años de vida.
45 años de historias.
45 años de aprendizajes.
Y todavía muchas páginas por escribir.
Una mujer que hizo de la palabra una herramienta de identidad, memoria, lucha y
compromiso.




