MILEI CERRÓ FILAS CON MENEM, PERO SANTIAGO CAPUTO RESISTE: LA INTERNA LIBERTARIA ENTRÓ EN UNA FASE DE ALTA TENSIÓN

El presidente Javier Milei decidió mover una ficha política clave: respaldó públicamente a Martín Menem en medio de la feroz disputa interna que atraviesa al oficialismo. Pero el gesto presidencial no alcanzó para cerrar la crisis. Porque del otro lado, el poderoso asesor Santiago Caputo no piensa correrse, ni renunciar, ni entregar espacios de poder.
Lo que hasta hace algunos meses era una estructura política compacta, hoy aparece atravesada por operaciones cruzadas, desconfianzas y una pelea silenciosa que ya dejó de ser subterránea. En el corazón del Gobierno admiten que la tensión entre el sector político de Karina Milei, Menem y los armadores territoriales, frente al esquema de influencia de Caputo, alcanzó un punto delicado.
El respaldo de Milei a Menem fue leído dentro de La Libertad Avanza como una señal inequívoca, el Presidente busca blindar a quienes considera fundamentales para sostener el control político del Congreso y del armado electoral rumbo a 2027. Menem ganó centralidad en la estructura oficialista y hoy se convirtió en una pieza estratégica dentro del esquema libertario.

Sin embargo, Santiago Caputo conserva algo todavía más importante: acceso directo al Presidente, influencia sobre áreas sensibles del Gobierno y peso en la estrategia comunicacional. Por eso, cerca del asesor aseguran que no existe ninguna posibilidad de renuncia. Al contrario: sostienen que los ataques internos buscan debilitarlo porque sigue siendo uno de los hombres con mayor capacidad de decisión dentro del círculo presidencial.
La pelea ya no se limita a nombres propios. Lo que está en discusión es quién controla el rumbo político del Gobierno. De un lado, quienes impulsan una estructura más partidaria y territorial. Del otro, quienes prefieren mantener un modelo hipercentralizado alrededor del núcleo duro presidencial.
El problema para Milei es que la disputa estalla en un momento extremadamente sensible, caída del consumo, conflictividad social creciente, protestas sindicales y desgaste político acumulado por el ajuste. En ese contexto, cualquier fractura interna se amplifica.
En despachos oficiales ya hablan de una “guerra fría” dentro del oficialismo. Nadie rompe públicamente, pero todos miden fuerzas. Y mientras el Presidente intenta contener el frente interno, la tensión sigue escalando por abajo. La pregunta que empieza a recorrer la política es incómoda: ¿se trata de una simple disputa de poder o del primer gran síntoma de desgaste real dentro del gobierno libertario?
Por ahora, Milei eligió respaldar a Menem. Pero Caputo, lejos de retroceder, parece decidido a dar pelea hasta el final.

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