En una postal que combinó solemnidad y firmeza, miles de docentes, no docentes, estudiantes y graduados volvieron a ganar las calles anoche en una masiva Marcha de las Antorchas. La movilización, que tuvo sus epicentros en la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, iluminó la noche para visibilizar un reclamo que lleva meses sin resolverse: la recomposición salarial de los
trabajadores y la urgente ampliación del presupuesto para el funcionamiento de las universidades nacionales.
El evento se enmarcó en un paro nacional universitario y coincidió con el segundo aniversario de la histórica Marcha Federal Universitaria de abril de 2024, recordando que la comunidad académica se mantiene en estado de alerta permanente.
El reclamo central, se centro en Salarios y Financiamiento La luz del fuego contrastó con el panorama oscuro que describen los gremios docentes y las autoridades universitarias. El reclamo principal gira en torno a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación y la falta de
actualización de las partidas de funcionamiento.
“Estamos aquí porque un docente que recién se inicia cobra por debajo de la línea de pobreza, y porque sin un presupuesto digno, las universidades no pueden pagar la luz, mantener las becas ni sostener los proyectos de investigación”, explicó uno de los referentes del gremio docente frente a la multitud. Los
manifestantes exigen el cumplimiento irrestricto de la Ley de Financiamiento Universitario.

La Plata y CABA, fueron los epicentros de la protesta:
En La Plata, la concentración principal tuvo lugar en la céntrica Plaza San Martín, justo frente a la sede del Rectorado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Desde allí, columnas de diversas facultades marcharon hacia la Gobernación y la Legislatura, en una peregrinación silenciosa pero contundente
que tiñó la ciudad de naranja y fuego.
Por su parte, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la columna principal de la UBA partió desde la Plaza Houssay (epicentro de las facultades de Medicina, Odontología y Ciencias Económicas) rumbo al Palacio Pizzurno y luego hacia el Congreso de la Nación. El tránsito vehicular se vio interrumpido durante
varias horas por una marea de estudiantes que portaban velas, linternas y antorchas.
El simbolismo de la luz: La elección de una marcha nocturna con antorchas no es casual. En la tradición del movimiento estudiantil argentino, las antorchas representan el fuego del conocimiento y la iluminación frente a la “oscuridad” de los recortes presupuestarios y la ignorancia.
“Prendemos estas antorchas para no dejar que se apague la universidad pública”, rezaba una gran bandera sostenida por estudiantes de Ciencias Exactas en Rosario. Las imágenes aéreas captadas por drones mostraban ríos de luz avanzando por las principales avenidas del país, generando un impacto visual fuertísimo en la opinión pública.
A dos años de la histórica Marcha Federal, el clima de la movilización mezcló el hartazgo por la situación económica con la mística del aniversario. En abril de 2024, la sociedad argentina protagonizó una de
las manifestaciones más grandes de las últimas décadas en defensa de la educación pública.
“Hace dos años la sociedad nos abrazó y logramos torcer el brazo del desfinanciamiento inmediato. Hoy volvemos a salir porque el problema de fondo, que son los salarios de quienes hacen posible que las facultades abran todos los días, sigue sin resolverse”, concluyó una estudiante de la Federación Universitaria.
La desconcentración se realizó de manera pacífica cerca de la medianoche, pero los organizadores advirtieron que, de no haber una respuesta satisfactoria por parte de las autoridades nacionales en la próxima mesa paritaria, las medidas de fuerza se intensificarán en el próximo mes.





