Cuando hoy usamos internet inalámbrico en el celular o la computadora, pocas personas saben que una de las ideas que ayudó a hacerlo posible fue creada por una mujer que durante años no recibió el reconocimiento que merecía, Hedy Lamarr.
Hedy Lamarr nació en Austria en 1914 y se hizo famosa en Hollywood durante las décadas de 1930 y 1940 por su carrera como actriz. Fue considerada una de las mujeres más bellas del cine de su época. Sin embargo, detrás de esa imagen había una mente brillante interesada en la ciencia y la tecnología.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Lamarr estaba preocupada por el avance del nazismo y quiso ayudar a los Aliados. Junto con el compositor experimental George Antheil, desarrolló un sistema de comunicación secreto que permitía controlar torpedos por radio sin que el enemigo pudiera interferir la señal.

Su invento utilizaba un método llamado salto de frecuencia, en el que la señal cambia constantemente de canal para evitar ser interceptada o bloqueada. La idea fue patentada en 1942, pero en ese momento el ejército estadounidense no la utilizó y el invento quedó prácticamente olvidado.
Décadas después, los científicos retomaron ese principio para desarrollar tecnologías de comunicación inalámbrica modernas. Hoy, sistemas basados en esa idea son fundamentales para tecnologías como Wi‑Fi, Bluetooth y el GPS.
Durante gran parte de su vida, Hedy Lamarr no recibió reconocimiento por su contribución científica. Recién en los años 90 comenzó a ser homenajeada por su invento. En 1997 recibió el Premio Pioneer de la Electronic Frontier Foundation, que reconocía su aporte pionero a las comunicaciones modernas.
Hoy, la historia de Hedy Lamarr es recordada como un ejemplo de cómo muchas mujeres científicas fueron ignoradas o subestimadas en su tiempo. Lo que comenzó como una idea para ayudar en una guerra terminó siendo una base clave para la tecnología que conecta al mundo en la actualidad.
Su legado demuestra que detrás de cada gran avance tecnológico puede haber historias sorprendentes que durante años permanecieron en silencio.

NOTA; NJT




